Cuando Milena Vásquez Amèzquita llegó a este mundo, la tragedia del Palacio de justicia estaba por ocurrir. En efecto, el 26 de agosto de 1985, don Sergio y Doña María Stella –sus padres- celebraron la llegada de la hermana de Harold Vásquez Amèzquita, también psicólogo de la Católica y quien en alguna época de su vida, recorrió los senderos que conducen a la santidad en la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos. A lo mejor la influencia de ese hermano mayor tuvo algo que ver en su elección para estudiar psicología, o quizás, era tanta su convicción que no tuvo duda a la hora de escoger su carrera.
Siendo apenas una adolescente optó por la Psicología y se entregó a ella con pasión. Tanta que durante su carrera se destacó por sus buenos resultados y por su compromiso, lo cual con justicia le significó el reconocimiento como una buena estudiante entre sus compañeros y docentes.
Y es precisamente esa dosis de sacrificio la que la llevó a conquistar el más importante logro de su corta existencia. Efectivamente, Milena ingresó a la historia de la Universidad gracias al excelente resultado obtenido en el ECAES de su disciplina; de los 5533 estudiantes que presentaron esta prueba en todo el país en el año 2006, ella ocupó un honroso y meritorio tercer lugar.
“No puedo decir que no me esperaba ese resultado del ECAES, la verdad había trabajado para ello, Siempre he manejado el perfil de la niña pila, comprometida, entonces la gente espera mucho de uno, por eso me tenia confianza en los resultados. Yo aspiraba a quedar entre el promedio por lo menos.” Señaló
Hay quienes consideran que existe una correlación directa entre los resultados obtenidos en las pruebas del ICFES y el ECAES. Es decir, que una persona haya obtenido un buen resultado en el primero es indicador de una mayor probabilidad de éxito en el segundo. No obstante, en el caso de Milena no fue así. Según ella: “en el ICFES no me fue muy bien, fui promedio” además, “mi nivel de lectura no es muy alto que digamos” sin embargo, “creo que el resultado no es fortuito, yo me esforcé, me sacrifique.”
¿Es este resultado entonces producto de la calidad del programa? No necesariamente. Si bien es cierto la facultad de Psicología de la Universidad Católica de Colombia es una de las más reconocidas del país y de las pocas que a su vez cuenta con acreditación de alta calidad; su resultado obedece más a una cuestión de esfuerzo personal, de constancia en su formación, de indagar mas allá del aula de clase, por ende de no quedarse con lo dicho por sus docentes, sino en profundizar, de ser consciente de que el profesional se forma desde el primer día de clase. Por eso es que no son muchos los que obtienen similares resultados. “De hecho, mi puntaje quedo muy distante del de mis compañeros, no quiere decir eso que el programa no sea bueno, aunque siempre creí que el nivel de exigencia era muy bajo, por lo que debí exigirme a mi misma, es más, veía como mucha gente pasaba los semestres y se graduó conmigo sin tener merito para hacerlo. Ahora, el programa con el que yo estudie es bastante diferente al actual, del cual tengo algunas reservas”
En el imaginario social, entre algunos individuos, existe la falsa creencia de que la psicología es una carrera fácil, que no exige mucho, que “cualquiera” puede estudiarla, no obstante, a Milena le asiste la convicción de haber escogido la carrera adecuada, por lo cual entro convencida de que la psicología no es fácil, ni mucho menos el “escampadero” de aquellos que le huyen a las matemáticas. Sin embargo, no duda en reconocer que “el programa al principio de la carrera te confunde, no te dice para donde va el psicólogo” y además es “penoso el hecho de que se empiecen las practicas solo hasta noveno semestre. Es muy tarde para entrar en contacto con la realidad.”
Y precisamente esta es quizás una de las falencias en la formación del psicólogo en la Católica, su falta de “contacto con la realidad” y eso lo lleva incluso a vivir en una burbuja que lo aísla de su entorno social y político, por lo menos así lo reconoce Milena quien durante su carrera no estuvo tan enterada de la realidad del país, no tanto por displicencia, sino porque en una universidad como la Católica es poco lo que se piensa y discute a propósito de los problemas económicos, políticos y sociales del país, eso explica de alguna manera el desentendimiento del profesional de la psicología egresado de la Católica, del acontecer político nacional.
Otra consecuencia de la formación recibida en la Católica al decir de Milena es que “el programa genera individuos, no grupos, no comunidades y eso nos hace ser muy individualistas, no se tiene una red, no hay grupo social y eso es una falla en el campo laboral, porque allí se requieren contactos. No hay mucho contacto con los egresados.”
Retomando el tema del ECAES, definitivamente su nivel de exigencia, de compromiso y sobre todo de disciplina fue lo que la llevo a ocupar ese destacado puesto en esta prueba. La disciplina es vital para ella, le encanta esa palabra, es lo que la define. De modo pues que, gracias a esa férrea voluntad de sobresalir, de forjarse un buen futuro es que a sus 22 años ya ha logrado mucho más que la gran mayoría de sus contemporáneos.
Actualmente es funcionaria de la facultad de psicología y nadie pone en tela de juicio que es por sus meritos; su buen rendimiento académico, su trayectoria, sus voluntariados en los laboratorios y su resultado en el ECAES. Sin lugar a dudas ese gran puntaje fue determinante y le abrió las puertas a nivel laboral y como si fuera poco, resultó becada por la Universidad para adelantar su maestría. En fin, esta recogiendo todo lo que ha venido sembrando desde que se decidió por esta carrera, la cual seguramente le tiene deparado un futuro brillante.
Reportaje
Andrès Granada
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