“Es intentando lo imposible como se realiza lo posible.”
Cuando fue concebido, El Altavoz parecía un imposible. Y si sacar la primera edición fue una autentica odisea; la segunda que hoy presentamos a ustedes no ha sido más fácil. Al contrario, como suele suceder con los proyectos recién nacidos, no faltaron los obstáculos que se interpusieron para evitar la continuidad del mismo.
El primero de ellos, los consabidos recursos económicos. Estos fueron insuficientes para hacer sostenible el medio en formato impreso, motivo por el cual, se vio la necesidad de fortalecer la versión electrónica, habida cuenta de la importancia y el alcance que en la actualidad tiene la Internet. Por otro lado, desafortunadamente, varios de los miembros fundadores de esta iniciativa se bajaron del bus en la primera estación de éste largo viaje. No obstante, el periódico se vio compensado con la llegada a su seno de nuevos integrantes comprometidos con la causa, tanto así, que detrás suyo hicieron su arribo dos nuevos miembros que contribuyeron con su talento en la imagen y el diseño de la página.
Por lo demás, El Altavoz sigue en pie, completamente independiente, firme en su intención de fomentar los vínculos de solidaridad, fraternidad, los valores inculcados por nuestra Universidad, así como su compromiso en la promoción de la integración y el desarrollo personal y productivo de los afortunados hijos e hijas de nuestra querida Alma Mater, tanto quienes están en su etapa de formación, como quienes ya partieron al mundo real a representar con dignidad y orgullo el nombre de la Universidad Católica de Colombia.
No esta de más señalar, que el ejercicio periodístico de El Altavoz está amparado en el derecho fundamental a la libertad de expresión y de prensa, consagrado claramente en el articulo 20 de la Constitución Política de Colombia cuando reza: “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura. En ese mismo sentido, La Declaración Universal de Derechos Humanos (194 , estableció en su articulo 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”
En esta segunda edición entonces, El Altavoz llega con una nueva imagen, revitalizado y con nuevas secciones o rebautizadas. Por ejemplo: para dar a conocer lo que producen intelectualmente los estudiantes y egresados de la Universidad, y evitar que todos esos ensayos, artículos e investigaciones se archiven en el rincón del olvido para nunca más ser consultados, se ha creado la sección “Hilando ideas”; con eso se le muestra al mundo lo que están produciendo los miembros de la comunidad Católica. Por otro lado, está “El opinadero” sección en donde los columnistas de planta del periódico y eventuales colaboradores como estudiantes, egresados y docentes, expresan su opinión sobre cuestiones propias de la universidad o de la sociedad en general. Está también la sección de “Los Notables” en la que se le hará un merecido reconocimiento a los estudiantes y egresados que dejan en alto el nombre de la Católica y cuyos logros muchas veces pasan desapercibidos.
“En la lupa” es la sección en la que se publicará el seguimiento hecho por El Altavoz a los temas sensibles de la universidad, en esta edición, por ejemplo, se hace una primera aproximación a algunos aspectos del Bienestar Universitario, para ello se acude a la opinión de los estudiantes y mediante una entrevista al director de esta dependencia.
“El circuito abierto” es el espacio donde encontraran los lectores artículos enviados exclusivamente para El Altavoz por estudiantes de otras universidades, así como también, material de otros medios alternativos que pueda ser de interés para la comunidad Católica.
“Iluminándonos” es el lugar donde nuestros lectores encontraran píldoras de sabiduría extraídas de libros que enseñan a pensar con libertad, con criterio, lecturas que difícilmente se encuentran en el ámbito universitario y que pueden contribuir con el crecimiento intelectual del individuo.
En “Echaos Pa’ Lante” se promoverá la cultura del emprendimiento, el cual es uno de los objetivos de El Altavoz, teniendo en cuenta la imperiosa necesidad que tiene la sociedad de generadores de empleo y no solo de buscadores de uno.
La “Vida en la U” dará cuenta de la cotidianidad del estudiante de la Católica, su entorno, su experiencia universitaria, sus relaciones sociales, los sitios donde se congregan, se divierten, se relajan, etc.
Con “Vox Populi” conoceremos como funciona el tema de la representación estudiantil y de los egresados; de igual manera, se hará una difusión y cubrimiento de todas las actividades, culturales, sociales y políticas del movimiento estudiantil.
Para mantener enterados a los estudiantes y egresados de la movida cultural, y académica de la Universidad y de Bogotá en general se creo la sección “Prográmate”. Del mismo modo, el periódico cuenta con su “Alerta Altavoz” para dar a conocer las noticias de interés para todos.
Como una forma de darle eco a las inquietudes de los estudiantes con respecto a la atención y prestación del servicio en todas las áreas de la Universidad, se creo la sección “No hay derecho!!!!” cuyo fin es llamar la atención de los directivos para que puedan tomar medidas en el asunto, o, cuando a ello no hubiere lugar, por lo menos aclararle a los inquietos sus malestares, que en algunos casos obedece mas a falta de información que a una falencia propia de la universidad.
Obviamente no podía faltar la sección de humor. Es por eso que “Con – Gracia” El Altavoz cada mes intentará alegrarle un poco la vida a sus lectores que a veces se estresan tanto con la “dureza” de su vida estudiantil, sobre todo en esa tortuosa época de parciales.
Para dejar una evidencia grafica de esa intensa vida cultural que se vive y experimenta en las instalaciones de la universidad, -gracias a la eficiente labor del Bienestar Universitario-, se ha creado “El Mirador Fotográfico” con el objeto también de dejar una huella imborrable del paso por estos lugares que indudablemente marcan la vida de todos. Eso incluye también las actividades organizadas por el movimiento estudiantil, sus eventos, sus fiestas de integración, etc.
Gracias a las alianzas estratégicas realizadas hasta el momento, El Altavoz cuenta con la colaboración de dos organizaciones que con cada edición del periódico se hacen presentes en temas jurídicos y sociales. El primero a cargo de la firma de abogados “Abreo & Sanchez”, y el segundo, en cabeza de la “Fundación Social Color Esperanza”.
Por último, y no por ello menos importante, esta la sección que de alguna manera es el indicador del impacto del periódico, en la medida en que permite evaluar la percepción que tienen del medio los lectores de El Altavoz, por eso, la sección de “Llegan Cartas” es fundamental para la orientación del periódico y su mejoramiento continuo.
En fin, seguramente con el normal desarrollo del proyecto surgirán nuevas ideas encaminadas siempre a hacer de El Altavoz el medio de comunicación por excelencia de todos los que conforman esta inmensa familia llamada Universidad Católica de Colombia.
No sobra decir que si usted, generoso lector, está interesado en unirse al equipo de soñadores de El Altavoz y de paso hacer escuela, esta cordialmente invitado.
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